¡Mira hacia arriba, por favor!

Desde inicios de abril, con los estudiantes de Filosofía de las escuelas secundarias donde trabajo, tenemos una tarea matinal. Hacia las seis y media de la madrugada miramos en dirección Este antes de que salga el Sol. Lo que vemos, lo que observamos, está quedando registrado en diferentes fotografías que hacemos con el celular.

¿Qué es lo que vemos?

Vemos las estrellas, los puntos luminosos que configuran constelaciones y vemos, sobre todo, astros que se mueven. El Sol, en su majestuosidad y luminosidad, imposibilita el seguir viendo. Pero la Luna con sus fases y los planetas conocidos desde la antigüedad nos regalan un espectáculo que estamos aprendiendo a ver.

Al despuntar abril podíamos observar, a las 6,20h de la mañana, al planeta Venus – el llamado popularmente “Lucero del Alba” – con un brillo insuperable. A su alrededor danzaban Marte y Saturno. Más abajo, en el cielo, por un breve lapso veíamos una luz bastante potente que era Júpiter.

Conforme pasaron las mañanas pudimos ver como Saturno, más rápido, y Marte, un poco más lento, se alejaban de Venus hacia arriba. Este último cada vez aparecía más hacia abajo y acortaba la distancia con Júpiter.

En esta última semana vimos que Saturno – una luz muy débil – estaba ya considerablemente alejado hacia el cenit celeste. Marte también se diluía al alejarse del referente brillante que es Venus. Por abajo, pero, Júpiter se iba acercando marcando una camino de “encuentro”.

Hoy, 27 de abril, con la Luna como convidada en su fase menguante, el espectáculo ha sido de una gran belleza. Venus, Júpiter y la Luna conformaban un triángulo brillante que no se ha “apagado” hasta los primero rayos del Sol.

¿Qué veremos en estos próximos días?

Esta madrugada la Luna quedará ya muy abajo pero los dos planetas – bien brillantes – irán acortando sus distancias. Este acortar distancias nos llevará a las madrugadas del día 30 y del primero de Mayo a que los dos puntos lleguen a coincidir generando una conjunción planetaria. Si alguien se anima a mirarlos con prismáticos o tiene un celular con un buen zoom podrá llegar a distinguirlos en esa masa luminosa que nos presidirá.

¿Cuál es la relación entre Astronomía y Filosofía?

Los inicios de la filosofía occidental tienen su puntapié en Tales de Mileto. Tales, en un contexto donde las explicaciones míticas podían ser puestas en duda, se animó a usar las observaciones celestes acumuladas por egipcios, persas y otros pueblos de la antigüedad. Estas observaciones y una mirada atenta sobre repeticiones, patrones y series, le permitieron sugerir o anticipar que en una fecha futura sucedería un eclipse.

Tarea de adivinos y magos, este habitante del actual suelo turco se aventuró a predecir la eclipse usando sólo la razón y la observación humana y acertó: el eclipse se produjo. Algo tan falible pero, a la vez, hermoso como es la razón humana, le permitió pensar y conocer un suceso de la naturaleza hasta entonces vedado.

A las inmobiles y estables posiciones de las estrellas – lo que llamamos constelaciones, pudo presentar movimientos regulares de esos otros astros que no dejaban de moverse sobre un horizonte estático.

Pensar ese movimiento, esas regularidades, ese contexto, permitió a los humanos emprender un camino que aún hoy tiene vigencia: cuestionar lo que se nos presenta, hacer preguntas con sentido, plantear problemas aunque sea imposible encontrar una solución. Permitió y nos permite hacer filosofía.

¡No se pierdan el espectáculo de las próximas madrugadas!

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