Hace unos días volví a ver una película a la que suelo regresar: “El milagro de Milán” de Vitorio de Sica. Esta vez me quedó resonando la idea sobre el significado de dar los buenos días. El personaje principal saluda a todo el mundo de ese modo. Es importante ese saludo. Deseo “buenos días” al otro. Un otro que puede ser amigo, vecino, de mi “cuerda” e incluso aquel con quien no me entiendo o piensa muy diferente. Puede ser ese otro con el que comparto espacio y tiempo y no elijo. La cohabitación, el vivir con el otro, no se elige y no se puede elegir.
Es posible que hoy salgan a la calle a protestar algunos vecinos míos. Personas con las que convivimos y compartimos espacios comunes. Personas que en condiciones normales marcharían y esgrimirían sus reclamos y personas que, a su vez, me verían marchar en otras ocasiones por reclamos con lo que difieren absolutamente. Continua llegint





