
Diciembre y de nuevo, en el hemisferio sur, andamos cerrando el curso. Un curso que ha sido signado por la pandemia y todas sus consecuencias un año más. Es tiempo de evaluaciones, informes, narrativas y, sobre todo, de mirar hacia atrás y hacer balance.
En algunos puntos hemos conseguido lo que queríamos. Hemos tenido momentos brillantes, momentos dulces, momentos de encuentro pedagógico. También hemos tenido falencias, chiques a les que no llegamos, puntos de desazón y de desencuentro.
En estos momentos de balance aparece de nuevo una pregunta. A veces está en sordina, a veces ocupa todo el espacio. A veces conseguimos encaminarla y ensayar una respuesta, a veces solo nos alejamos cabizbajos.
¿Todo esto para qué? ¿Qué es la educación? ¿En qué consiste?
Nuestra sociedad se ha complejizado enormemente y se ha llenado de un ruido fragmentario. Cuesta mucho sostener un diálogo y ponerse en duda como primer paso para aprender. El asombro se sustituye por la convicción de que las cosas son “como-yo-ya-sé-que-son”.
En momentos como esto me gusta regresar a dos filósofos – Hannah Arendt y Theodor Adorno – que pensaron la educación de un modo lateral. No son pedagógos ni especialistas en educación pero nos dejaron una mirada sobre lo educativo que vale la pena tener presente.
También es curioso que los dos escriben en un marco de crisis educativa que da que pensar. Unos textos que se sitúan en las décadas del cincuenta y sesenta del siglo pasado. Arendt titula su ensayo “La crisis en la educación” y Adorno expone sus ideas en una entrevista atravesada en todo momento por la crisis educativa.
¿Qué nos dicen estos dos autores?
En primer lugar Hannah Arendt nos dice que educar es “mostrar el mundo”. La generación adulta, de la cual los docentes formamos parte, tenemos la obligación de mostrar el mundo a los nuevos, a la nueva generación. Mostrar el mundo en todos sus aspectos. En sus propias palabras: “Ante el niño, el maestro es una especie de representante de todos los adultos, que le muestra los detalles y le dice: «Éste es nuestro mundo.»”(1996:201)
Añade un elemento importante ante este mostrar. Arendt suma que el docente asume la responsabilidad por ese mundo aunque no le guste. Lo docentes mostramos el mundo tal como lo conocemos con sus glorias y sus miserias. Nos hacemos responsables de mostrar la ciencia, la técnica, las disputas, las tensiones,… el Mundo. Mostramos el Mundo que la siguiente generación modificará, criticará, conservará como quiera. Nosotros mismos somos aquella generación a quien una vez nos fue mostrado el Mundo, otro Mundo.
Este mostrar pero podría quedar sólo en una trasmisión pero intuimos que hay algo más. Hay “algo” que deberíamos poder decir. En este caso es Adorno quien deja una idea simple pero realmente efectiva que complementa a Arendt. En el inicio del capítulo “Educación para la Emancipación”, Adorno escribe:
“La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas las que hay que plantear a la educación. Precede tan absolutamente a cualquier otra que no creo deber ni tener que fundamentarla.” (Adorno, 1998:79)
Mostramos el Mundo tal como es y añadimos una premisa clara, “que Auschwitz no se repita”. A todos los modos en que el Mundo puede ser presentado, todo lo que se puede decir sobre él, se suma un imperativo que nos da la dimensión de lo que aún entendemos como humano. El Auschwitz histórico y los Auschwitz que han ocurrido y ocurren en todo tiempo y lugar no deberían repetirse. Adorno nos convida a exigir que ese mostrar el mundo tenga una premisa humana si lo humano aún tiene significado entre nosotros. Es una premisa muy fuerte, un imperativo que deberíamos luchar para mantener vivo.
Cerrando, en fechas como esta, cuando uno hace balance y, a veces, nos cuesta encontrarle el sentido a nuestro trabajo, recordar a estos dos autores nos puede volver a colocar en un camino que queremos seguir transitando. Ser docente es una profesión hermosa y vale mucho la pena. Feliz descanso.
Arendt, H (1996) “La crisis en la educación” en “Entre el pasado y el futuro”. Barcelona. Ed. Península
Adorno, T. W. (1998) “Educación para la Emancipación”. Madrid. Ediciones Morata