Comentando “La Inteligencia artificial o el desafío del siglo” de E. Sadin

Van unas líneas para comentar y recomendar un libro: “LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL O EL DESAFÍO DEL SIGLO. ANATOMÍA DE UN ANTIHUMANISMO RADICAL” de Eric Sadin. Es de reciente aparición y lo ha publicado la Editorial Caja negra.

El primer motivo de recomendación es que sintetiza en los dos primeros capítulos mucha información relevante que da contexto al desarrollo la Inteligencia artificial de la mano del tecnoliberalismo. En muchos de sus pasajes he evocado otro libro – que también recomiendo y es de acceso gratuito – de Diego Levis, “LA PANTALLA UBICUA”.

Lejos de traer un discurso celebratorio o sólo una crítica a la cuestión del uso de datos, el autor realiza una anatomía detallada de los modos en que el desarrollo de la IA trasciende ese debate. Nos coloca frente a la pregunta antropológica sobre el ser humano.

Como otros autores antes – pienso en Ellull o Heidegger – no piensan a la técnica como sólo una extensión del hacer humano. Nos propone pensar a la técnica – en sus múltiples aspectos y territorios – como un modo ya de darnos forma y ocupar todos los aspectos de la vida. Con su capacidad de integrar cálculo y sensores a la par que análisis de datos, la técnica – principalmente en forma de IA – se encuentra ya en disposición de gobernar hasta el último rincón de nuestra existencia y sustraer algo que nos define como seres humanos: la deliveración y toma de decisiones con el riesgo a equivocarnos y la consecuente toma de responsabilidades.

La supuesta eficiencia y utilitarismo que conlleva la automatización de los procesos que conforman el mundo del trabajo, de la medicina o de la educación entre otros, elimina poco a poco la capacidad que tenemos los humanos para cuestionar el desarrollo de nuestras vidas compartidas. El discurso dominante en el que se nos impone un mundo perfecto gestionado por algoritmos y miles de sensores puede ser un mundo eficiente pero no un mundo humano. Las referencias a “UN MUNDO FELIZ” de Aldous Huxley son continuas.

En la última parte, el autor opondrá magníficamente a un mundo aséptico y absolutamente ausente de incertidumbre – donde los humanos nos sometemos a una dictadura del utilitarismo, a la razón instrumental – un mundo donde aparece la deliveración con el otro, la pluralidad de modos de vida, la pluralidad de gustos, de sueños, en definitiva una ÉTICA DE LA RESPONSABILIDAD. No significa el rechazo de la IA ni de las ventajas de las diferentes tecnologías. Significa ser consciente de su significado y estar atentos a las consecuencias.

La supuesta eficiencia total programada puede y debe ser cuestionada. A su vez, anima a que recuperemos el control de muchos de nuestros espacios decidiendo sobre ellos a partir de la palabra y el encuentro con el otro, los otros.

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